«Era como tu huella dactilar. El patrón de los pequeños crujidos podía ayudarte a identificar de quién era el disco.»
EN“It was like your fingerprint. The pattern of the little crackling noises could help you identify whose record it was.”
Kojima contó que de joven compraba los discos que le encantaban pero apenas los escuchaba: los pasaba a cinta y el día a día era el walkman, porque el vinilo se daña — cada escucha añade ruiditos, y el patrón de crujidos acababa siendo como una huella dactilar con la que podías identificar de quién era cada disco (él los limpiaba con spray, como todo el mundo entonces). Le gustaban los importados: canciones ordenadas distinto que en la edición japonesa, portadas diferentes, discos comprados sin entender nada de la cubierta («estaba en alemán»); y las fundas grandes de los LP: volver andando de la tienda de discos con una era ir presumiendo — un amigo te paraba: «¿qué llevas ahí?».
«I buy some record with a cover that I couldn't understand, with no Japanese written on it at all. It would be in like German. […] You walk home carrying one, and you feel so cool. […] the more you listen to it, the more audio noise would occur. It was like your fingerprint. […] For daily listening, I always listened to tapes on my Sony Walkman.»