«...mi padre no podía responder. Solo seguía mirándome entre convulsiones. Sus ojos parecían querer decirme algo...»
EN“...my dad couldn't answer. He just kept looking at me through convulsions. His eyes looked like they were trying to tell me something...”
En el verano de 1977, el padre de Kojima, Kingo, volvió temprano de su empleo en una farmacéutica quejándose de dolor de cabeza y se desplomó convulsionando mientras la madre preparaba la cena. Kojima, de trece años, llamó al 119, salió a guiar la ambulancia y lo acompañó a urgencias; su padre no podía contestar y solo lo miraba como si intentara decirle algo. Murió la tarde siguiente, a los 45 años, por una hemorragia subaracnoidea aguda, sin poder dejar testamento.