«Hubo una época, antes de que muriera mi padre, en la que pensé en hacerme artista, pero mi padre murió de repente cuando yo tenía trece años. Mi familia estaba llena de artistas, ¿sabes?, y no habían podido vivir de ello.»
EN“There was a period, before my Father died, where I thought I'd become an artist, but my Father died very suddenly when I was 13. My family was full of artists, you see, and they hadn't been able to make a living off of it.”
Kojima contó en 2003 su camino hasta Konami: había querido hacer cine y también, antes de que su padre muriera de repente cuando él tenía trece años, ser pintor, pero su familia estaba llena de artistas que no habían podido vivir de ello, así que decidió ir a la universidad —sin estudiar apenas para el examen de acceso— y pasó cuatro años holgazaneando y escribiendo relatos; con tanto tiempo libre empezó a ir al salón recreativo, donde estaban Xevious de Namco y, de Konami, Hyper Olympics y algo llamado Pooyan: «¿hay una empresa que le pone a sus juegos nombres tan descarados como Pooyan?», y así supo de la existencia de Konami. Al buscar trabajo visitó varias empresas de videojuegos y en todas había el mismo ambiente juvenil de gente cuyos sueños originales habían fracasado —dibujantes de manga frustrados, músicos de bandas rotas—, pero llenos de energía; las oficinas de Konami estaban entonces en Kobe, en Port Island, y pensó que no había mejor sitio para trabajar, y además, para su generación, Port Island era un buen sitio para las citas.
«They had Namco's Xevious there, along with Konami's Hyper Olympics (Track and Field) and something called Pooyan. "Wow, there's a company out there that gives their games such on-the-nose names as Pooyan?"—that was how I learned of Konami's existence. [...] At that time, Konami's main offices were located in Kobe, on Port Island.»